domingo, 11 de abril de 2010

El Clausura es carbonero

A falta de tres fechas por disputar, Peñarol se consagró campeón del Torneo Clausura al vencer a Fénix por 2 a 1 en el duodécimo capítulo del campeonato, venciendo a otro rival, como lo hizo en los 11 anteriores. Se clasificó a la Copa Libertadores.
El Clausura es carbonero

En un partido en el que ambos equipos comenzaron imprecisos, el elenco de Capurro madrugó al visitante a los seis minutos de la primera parte con un pique de Matías Mier, que deja atrás a la defensa carbonera, con un Alcoba lesionado, y define por bajo ante la salida de Sosa.

Rápidamente Peñarol se fue al ataque, desesperado, tratando de lograr un tanto que le diera un poco de tranquilidad. Éste llegó a los 18 minutos de la mano de Alejandro Martinuccio.

A partir de allí el aurinegro comenzó a dominar el encuentro y llevó a Fénix a su arco, quien trataba de dar algunos contragolpes por medio de jugadas contadas.

Rápidamente llegó el fin de la parte inicial, con un carbonero que tenía totalmente contra las cuerdas a su rival y no daba respiro.

En el comienzo del complemento nada cambió y fue así que a los dos minutos de juego Peñarol sacó ventaja por medio de un golazo de Jonathan Urretavizcaya, que con un derechazo dejó sin qué hacer al portero albivioleta, Danilo Lerda, dado que “colgó” la pelota del ángulo superior izquierdo.

El segundo tiempo fue todo mirasol hasta la expulsión de Marcelo Sosa por doble amonestación, momento a partir del cual Fénix se animó y tuvo algunas chances para lograr la paridad en el tanteador.

Minutos más tarde fue el elenco de Capurro el que quedó con 10 hombres debido a que fue expulsado Fernando Ruocco, también por doble amonestación.

Luego de esto, el carbonero retomó el protagonismo del encuentro, marrando lo que podría haber sido el tercer tanto en varias oportunidades.

Luego de terminado el partido, Diego Aguirre, director técnico de Peñarol fue categórico al decir que nada terminó y que “hay que seguir”. A ello agregó que: “El equipo me da confianza por todo lo que hizo en el campeonato (y) los jugadores creyeron desde el primer día y dieron todo para darle una alegría a la gente”.

Respecto a los jugadores aurinegros, Jonathan Urretavizcaya expresó que “se logró el primer objetivo” y que en lo personal pensó en alcanzar esta meta aunque “muchos me dijeron que estaba loco”. Destacó que “lo fundamental es que el equipo está unido”.

Egidio Arévalo Ríos manifestó que: “Se sufre mucho más estando afuera de la cancha pero estaba tranquilo por lo que venían haciendo los compañeros” y los pilares de este grupo son “la tranquilidad, el orden táctico y la confianza de lograr las cosas”, razón por la que “hay que seguir trabajando”.

El capitán carbonero, Antonio Pacheco, destacó la importancia que tiene la parcialidad aurinegra porque “es impresionante cómo nos acompaña y alienta la gente de Peñarol”. Dijo que: “El esfuerzo y el sacrificio es para la gente”.

En cuanto al partido clásico, que se disputará el fin de semana próximo, el volante indicó que “son siempre una historia aparte porque todos los clásicos tienen una historia nueva”.

El presidente de la institución, Juan Pedro Damián, indicó que están “tranquilos y felices porque se logró el objetivo, que es hacer feliz a la gente” y explicó que se demoró en lograr este objetivo porque “había que cambiar una matriz de conducción, que lleva su tiempo”.

En filas del elenco de Capurro, su director técnico, Rosario Martínez, manifestó que no fueron a la “fiesta de Peñarol pero lo tengo que felicitar”. A ello agregó que se iban “tristes y amargados” del Estadio Centenario “porque no logramos lo que queríamos; la idea era no limitarnos a defender nuestra portería”.

Como conclusión del encuentro, Martínez indicó que enfrentaron “a un gran rival que nos complicó sobremanera y se llevó de forma justa la victoria”. Fue categórico al atribuir responsabilidades, señalando que: “No perdimos por Ruocco y yo soy el gran responsable de la derrota”.Fuente:Espectador.com